"Buenos dias, me gustó tu reportaje, si quieres puedo proporcionarte mas fotos de la Estación, asi como fotos del interior hechas por mi, en agosto del año 2004, si te interesa ya me diras."
Me quedé pillado, un lector me estaba diciendo que tenía fotos de hace casi 9 años y que nos las ofrecía para que todos las pudiéramos disfrutar!
No dudé en contestarle y llegamos a un acuerdo, yo le publicaba el reportaje y él nos narraría las sensaciones que Canfranc le dió hace casi una década....
No me extiendo más y aqui os presento un viaje al 2004, de la mano de Raul a la Estación Internacional de Canfranc:
"Era una mañana calurosa
de un 18 de julio de 1928 en Canfranc, en el pueblo había mucho
revuelo y mucha alegría, habían pasado 5 años desde que se empezó
a construir esta magnifica estación, la gente estaba impaciente pues
el Rey Alfonso XIII se dirigía hacia Canfranc para inaugurar la
estación.
El momento solemne, el paisaje inmejorable y la gente
entregada al evento, junto al rey el Presidente de la Republica
Francesa, con tanta pompa y ceremonia se inauguraba la que iba a ser
la gran Estación Internacional de Canfranc, que unía España y
Francia por ferrocarril, se salvaban lo pirineos con el túnel de
Somport y luego venia un suave descenso ya por el lado Francés.
La
estación tuvo sus año buenos y sus años malos, tuvo tintes
trágicos, policíacos, estuvo envuelta en intrigas, mezcladas con
espías, estuvo a cargo del Cuerpo de Carabineros, del de La Guardia
Civil, del Ejercito, por el lado español, pues no hay que olvidar
que la estación estaba partida en dos.
El lado Frances, fue mas
tranquilo, siempre con los Gendarmes, a excepción del periodo de la
Segunda Guerra Mundial, en el cual, después de la caída de Francia
a manos Alemanas, estuvo bajo la vigilancia de las SS, su trafico
estuvo suspendido durante parte de la Guerra Civil, pues se tapio el
túnel.
Por sus vías, pasaron innumerables trenes, cargados de todo
tipo de materiales, desde grano, ropa, cereales, pasajeros y hasta oro
y wolframio. Pero la desgracia llego por un accidente con un tren
cargado de cereales, allá por el 1970, que descarrilo y se llevo por
delante el puente ferroviario de l’Estraguet, situado en el lado
Frances, hicieron que se cerrara definitivamente el trafico por esa
parte de la linia, con lo cual para la estación dejo de tener
sentido el nombre de Internacional, ahora solo ven pasar trenes de la
RENFE con destino Zaragoza, esa fue la sentencia de la estación y el
final de una historia que empezaba aquella mañana del 18 de julio de
1928."
"Aquel mes de agosto del
año 2004 pisaba aquellas tierras por primera vez y la primera en que
me adentraba en el Pirineo Aragonés, de gran bellaza, es un lugar
que te atrapa, que no deja que te vayas, que se queda en tu corazón
y en tu mente y va aumentando las ganas de volver por aquellos lares.
Recorrí los pueblos de la zona y tomé la carretera que sube
hasta Francia. Sabia que habían inaugurado un túnel magnifico de
carretera llamado "Túnel de Somport" que unía Francia con España,
pero antes de coger el Túnel quería comprar un poco de agua y algo
para picar. En esas iba por la carretera absorto con el paisaje
cuando en la lejanía se apreciaba un tejado de pizarra que
sobresalía sobre una estructura que tenia que ser enorme.
Me dejo
intrigado y seguí, llegue al pueblo de Canfranc-Estación, que
curioso un pueblo que se llame así…..
Primero creí que había un
funicular que te llevaba a una estación de ski, pero no, lo que
tenia delante era el magnifico y espectacular edificio de una
estación construida en los años 20 del siglo pasado.
Me quede
maravillado. Aquella joya, en medio de un valle formado por el río
Aragón, se alzaba sola y majestuosa delante de mi, no dude ni un
segundo que tenia que coger mi cámara, antaño compacta, cargada de
batería y con la tarjeta SD inmaculada y entrar en ese complejo lo
antes posible.
A mi no me cuesta mucho imaginar como se sentía uno
paseando por allí con la estación en plena ebullición. Con el ir y
venir de trenes, el trasiego de gente, de mercancías.
Os puedo
asegurar que pasear por aquellos andenes, te transporta
inmediatamente a una época lejana, en la cual el tren era el rey
indiscutible, grata fue también mi sorpresa al entrar en el
vestíbulo principal, mirar a derecha e izquierda y ver los escudos
de la Republica Francesa y de la España Franquista.
Caminar, solo,
por esos lugares, acercarse a la taquillas, que a uno le daban ganas
de pedir un billete para hacerse un viajecito en un tren de vapor de
época.
Visitar las demás dependencias es sobrecogedor, saber que en
la aduana se abrieron miles de maletas, todo lleno de policías y
gente siendo interrogada.
La enfermería de la estación,
ver como la camilla se ha convertido en un amasijo de hierros
oxidados.
Las cocinas, ver como eran, recostarse sobre la
bar del bar y dejar volar la imaginación, viendo como lo niños
juegan antes de coger el tren, familias que se marchan a buscar un
vida mejor, gente rica que se va de viaje a Paris o mas allá, todo
eso es lo que se siente cuando uno pasea por sus edificios.
Hay
montones de vagones abandonados por doquier, algunos esta encerrados
y no son muy accesibles, por el contrario otros están abiertos y
destrozados, cruzar las vías como yo estoy haciendo, antes era
impensable, a parte de que en la parte baja o sótano de la estación
hay una red de túneles que permiten atravesar la estación por
debajo o permitían, ya que cuando yo estuve, eso era imposible pues estaban
cubiertos de agua y no se podía acceder a ellos.
Me acerqué andando
hacia el túnel que unía los dos países. Por lo que he podido leer
a posteriori, dentro del túnel se ha montado un laboratorio de la
Universidad de Zaragoza, hay una cerca que impide el acceso mas allá
de ver la boca, delante de ella uno se imagina que de un momento a
otro aparecerá un tren a vapor saliendo de dicha boca, de vuelta a
la estación me paseo un poco mas por la playa de vías y la zona de
maniobra de la estación.
Subir al hotel es arriesgado, no por la
escalera, si no por los suelos, son todos de madera y hay que ir con
mucho ojo, yo no pase de la escalera.
La estación esta perfectamente
dividida entre la parte española y la parte francesa, en las dos
parte hay aduana, garitas, bares, etc, etc...
La verdad es que la visita
es obligada para el que pase por allí y si no se tiene que pasar
pues se programa un viaje, para la visita a la estación y unos días
de relax por el Pirineo de Aragón.
Es muy aconsejable, disfrutar de
su comida, de sus casas rurales, de sus vistas y paisajes, recuerdo
que me compre un libro al salir de la estación, por que estaba falto
de información y quería saber mas, quería saber que paso, como es
que esa mole estaba allí, por que ya no tiene pasajeros, bueno un
poco su historia.
Me compre “El oro de Canfranc” escrito por
Ramón J. Campo, es un libro que recomiendo, pues nos explica toda la
historia de la Estación Internacional de Canfranc y sobre todo se
centra en el trajín del material dorado que paso por sus vías, solo
os puedo animar a que la visitéis, que os dejéis caer por el
Pirineo Aragonés y os dejéis llevar por el tren a vapor que todos
llevamos en nuestra imaginación, desde aquí doy las gracias a Juan,
por brindarme esta gran oportunidad de participar en su maravillosa
web y agradecerle que publique este reportaje fotográfico, del que
guardo un gran cariño y que quiero compartir con todos vosotros."
Gracias por leerme, un abrazo.
Raul Martin Carreras
